El amor con más chispa, azotadores y látigos.

el placer de los azotadores eróticos

Ya se sabe que los amantes del sadomasoquismo no olvidan su látigo erótico. Ni del fetish ni del Bondage.

Pero no hace falta ser un fan acérrimo de estas prácticas para probar las caricias de una de estas piezas, que además son variadas y sus caricias, también.

Caricias que pueden volverse azotes y para eso están algunos látigos pero los más apropiados serían los azotadores o palmeteros, o azotes y les llamamos por su uso directamente.

No se trata de romper la barrera del sonido con el chasquido de un látigo como el hombre hizo por primera vez con uno de ellos al azuzar al ganado. No. Esta vez la cosa será infinitamente más suave pero se dejará notar.

La intensidad se modula al gusto del consumidor pero si hay que ser sutiles como la pluma, hay que usar la pluma porque el látigo debe hacerse presente con un toque de intensidad. Lo que algunos podrían llamar dolor.

Un instrumento concebido para alertar, azuzar, molestar, imponer un criterio y controlar al ganado en el campo, lo traemos a la intimidad. Con un mando fijo de cuero y un único filamento o varios, trenzado o lisos respectivamente, los cortos son los que se usan en el sexo.

Pero largos o cortos, nos evocan el mundo de la esclavitud y nos sirven para el juego de la dominación erótica. Siempre como un juego con reglas consentidas y a ser posible, previamente pactadas en la pareja para evitarse sorpresas molestas de última hora.

Recuerden, todos los juguetes azotadores de bondage deben usarse como lo que son y nunca como instrumentos de tortura.

La cola o la lengua del látigo podrá acariciar o flagelar levemente, eligiendo la intensidad y siempre se tenderá al placer. Aunque ya sabemos que la via al placer por el dolor existe y con este juguete se puede explorar este camino, una variantebson las fustas.

Fustigar, flagelar, azotar, palmetear en las nalgas(spanking) constituye una fuente de placer sexual y está presente en la cultura BDSM.

Nunca se deben azotar las articulaciones o donde los órganos internos no están protegidos. Y por supuesto, nunca con fuerza.

Si se trata de una experiencia masoquista, la firmeza será requerida pero tomando precauciones evitando zonas como cuello, riñones o tobillos, además de la cara. Si se busca sólo una experiencia sensual, la suavidad es requerida y elevar la intensidad poco a poco hasta alcanzar el clima requerido.

Mordazas, cuerdas para atar, antifaces ciegos y otros complementos colaboran en estas sesiones, improvisadas o no con la pareja pero que no pillen por sorpresa a nadie.

Si alguien recurre a los azotes por motivos rayando con lo espiritual, mejor que se ponga en manos de un profesional de esta técnica, que los hay.

Escrito por vibrafaccion